Opiniones

"El Periódico digital para el sur de Córdoba"

Constitución

Escribo esto el día 06.12.25 por la tarde, con la luz ya difuminada sobre las colinas de la subbética, mi hogar por elección, hace más de 40 años.

Hace 50, aún joven, en mi Córdoba natal, vivíamos un incierto pero interesantísimo período de la historia reciente de España: la Transición.

Pasar de una dictadura a un régimen democrático, no es tarea fácil, y además el problema en muchas ocasiones es escoger el método para realizarla.

España escogió un paso tranquilo, dentro de un orden, pues hubo costo en vidas (Crímenes del despacho de abogados laboralistas de Madrid en 1977) y en dificultades sociales y económicas de distinta índole. Hasta el referéndum donde se sancionó en 1978, hubieron de pasar muchos momentos, en los que la seguridad de un buen final, no se tuvo, precisamente hasta ese definitivo día.

En todo ese recorrido, si hubiera que indicar una palabra que lo definiera de alguna forma, esta sería consenso, es decir conformidad y acuerdo mutuo, según define el diccionario de la RAE. De todo ello ha derivado el periodo más largo de democracia, prosperidad y desarrollo social de la historia reciente de nuestro país. La altura de miras, la capacidad de diálogo y la calidad moral de los juristas constituyentes, propició el magnífico resultado final. Como Miguel Roca y Miguel Herrero, los únicos constituyentes vivos y Felipe González, testigo excepcional de aquella época dijeron en un reciente acto conmemorativo, solo con el diálogo y el respeto, será posible mantener nuestra Carta Magna, que, aunque mejorable y seguramente revisable a corto tiempo, es nuestra mejor garantía de convivencia y de futuro en común.

Comparar lo relatado con la actual situación política y social de España, es abonarse al desaliento o al ridículo, según el prisma óptico que se utilice. El enfrentamiento espontáneo o provocado, el bajísimo nivel cultural y sobre todo moral de los dedicados al otrora “noble arte” de la política y el cortoplacismo y miopía con los que se toman las decisiones, son solo algunas muestras del “Tiberio” en el que estamos inmersos. Cierto es que, en gran medida, no es una situación exclusiva de España. En el resto de países de Europa y más allá, parecen empeñados en promocionar líderes cada vez más excéntricos e incapaces y abonarse a una dialéctica, cuando no acciones (pregúntenle a los Ucranianos o los Gazatíes) cada vez más abocadas al colapso de nuestra sociedad.

La historia evoluciona, y la sociedad debe hacerlo a su par, de lo contrario las ideas y recetas que funcionaron antaño, no responderán a los problemas actuales y sobre todo futuros. Algo de ello ya está pasando en la actualidad. En cualquier caso, disponer legislativamente de una sólida base como nuestra Constitución, parece la mejor manera de dotarnos de una legislación sólida para, con las convenientes mejoras, mirar el futuro con más optimismo y serenidad. Los que ya tenemos nietos, dormiremos mejor.