Opiniones

"El Periódico digital para el sur de Córdoba"

Pillarlo

Desde hace algún tiempo, después de ver cine clásico, ya sea español, ya sea extranjero, acabo con una sensación de tristeza. Esta se debe al uso del lenguaje, y no me refiero, en el caso de las películas españolas, de la dicción o expresión, que daría para otro texto junto con el empleo de acentos apretadísimos. Como decía, las películas anteriores a los 80, incluso de esta década, utilizan otro lenguaje verbal, otro vocabulario, eligen las palabras conscientemente de que quienes ven las películas merecen un mínimo de respeto y que, si aparece alguna palabra que desconocen, saben bien cómo encontrar su significado. Ahora, las películas y series de público juvenil comparten con las recomendadas para mayores de 18 años las mismas expresiones, generalmente coloquiales en situaciones que no lo son. Es alarmante cómo “pillar” ha sustituido sin vergüenza a “entender”, “captar” o “comprender”; cada vez que alguien dice “no lo pillo” en pantalla, suelto un bufido y mi interés por continuar viendo lo que esté viendo decae considerablemente. De manera similar, “chocar” se utiliza en lugar de “sorprender”, “asombrarse” o “extrañar”; sobre todo, me llama la atención (o sea, “me choca”) porque ni siquiera la he escuchado entre la juventud con la que diariamente tengo contacto, o por aquí no está extendido decir que “eso me chocó” en vez de “eso me sorprendió”. El verbo “diñar” tampoco es precisamente de uso frecuente... por supuesto, como sinónimo de “entregar”, que es su significado cierto, jamás lo he oído... no sé, siguen siendo “morir” o “fallecer” los que se emplean indudablemente y no “diñarla”, que aparece más en pantalla. Por no aburrir con un listado de expresiones de este tipo, menciono dos más: “no te sigo” por “no te entiendo” y “me da que” por “pienso que” o “creo que”.

Decía don Manuel Alcántara que la contemplación del arte mejora a cualquier persona, que los grandes artistas siguen siendo nuestros benefactores después de muertos, “crean estados de conciencia y nos elevan por encima de nosotros mismos y nos ayudan a entender algo tan ininteligible como la fugacidad de nuestro paso por el mundo”. Lamentablemente, el cine y series de hoy, en el lenguaje verbal empleado por los personajes, no me lo parece.

Pueden hacerme el comentario de que es el lenguaje de hoy, vale. Hay una película que es una tomadura de pelo, pero que parte de una premisa muy útil para hoy; esta película, “El viento se llevó lo que”, narra que en un pueblo perdido de la Patagonia llegan las películas después de haber pasado por toda la Argentina, de tal modo que allí se proyectan mutiladas, con los rollos y las escenas desordenados, con los diálogos cambiados, sin lógica secuencial... y que esto influye en la percepción de la gente joven que es la que va al cine. Es fácil de pillar, no debe chocarnos que acabemos hablando de este modo, me da que a veces prefiero diñarla a darme cuenta de que no sigo lo que me dicen las películas de hoy.