Opiniones

"El Periódico digital para el sur de Córdoba"

Me enamoré de Rose Tyler

Alguna que otra vez he hablado de que suelo ver series de ciencia-ficción. En este mismo periódico escribí sobre V y quienes me conocen bien saben que Cowboy Bebop (el anime) y Battlestar Galactica me encantan, así como que The Expanse me sorprendió maravillosamente. Tras V, me encontré con la serie The Orville, que me resultó bastante entretenida y poco más.

Después de buscarla algún tiempo, por fin he podido comenzar a ver Doctor Who. Me ha sido imposible hallar la serie desde sus comienzos, en los años 60, pero sí pude elegir entre ver la nueva de 2005 o la reciente de 2024. Confieso que primero puse esta, la de 2024, que no consiguió engancharme, y lo digo, porque, a los veinte minutos del primer capítulo, tuve que dejarlo por un imprevisto. Como no me había convencido, decidí empezar la de 2005 y no exagero si afirmo que, no solo en el capítulo, sino que en toda esa primera temporada,  sí quería seguir viéndola. En esta temporada de 2005, Christopher Eccleston interpretó al Doctor, un señor del tiempo, una raza extraterrestre, que viaja en el tiempo y en el espacio en su nave Tardis que tiene forma de cabina azul de policía (en un capítulo se aclara que falló el sistema de camuflaje de la nave y que, desde entonces, su apariencia es la de cabina), él es el último de su especie, lo que implica cargar con la soledad; por eso, en ese primer capítulo conoció a Rose Tyler, interpretada por Billie Piper, que se convirtió en su acompañante. Los guiones de todos los capítulos son excepcionales, si bien me gustaron mucho el del segundo, en el que el Doctor y Rose viajan al último día de existencia de la Tierra (porque, como sabemos, el sol la engullirá), y el tercero, en el que no sé cómo podría explicarlo, tenemos un capítulo con muertos que reviven y una brecha a otro lugar, y con Charles Dickens de por medio. Tras ver todos los capítulos, tengo claro que la verdadera protagonista de esa primera temporada fue Rose Tyler, de la que poco a poco el Doctor se va enamorando y también quienes ven la serie, también yo. Rose es presentada como una joven que vive en un piso de un grupo de viviendas sociales, es una trabajadora de unos grandes almacenes, tiene un novio al que ve en los descansos del trabajo y una madre que coquetea y suele estar en casa. Cierto que  Rose es guapa y tiene una sonrisa fascinante, pero su punto fuerte es su carisma y su conexión con la vida real, pues es fácil que conozcamos a alguna persona como ella en nuestro día a día; otro punto es su capacidad para hacer menos frío al Doctor y, por consiguiente, a nosotros. Cuando en el último capítulo Rose decide hacer lo que hace, nos queda claro que es más que la acompañante en la trama de Doctor Who...

Sin embargo, en la segunda temporada, que tiene a David Tennant como el Doctor (el personaje se regenera cuando su ciclo vital o temporal termina y adquiere otra apariencia), el guion empieza a destacar a este más que a Rose. Poco a poco se nos van dando avisos de que, como ocurre en el último capítulo de esa temporada, Rose deja de ser la acompañante. Ella mismo lo dice al principio del penúltimo capítulo: “Mi nombre es Rose Tyler y esta es la historia de cómo morí”, así que no estoy desvelando nada, aunque su muerte hay que escribirla entre comillas, porque no es una muerte como la entendemos. La despedida entre el Doctor y Rose es emotiva y llena de dramatismo, cuando ella le confiesa su amor y, en el momento en el que él responde, desaparece. Para decirle adiós, el Doctor estaba consumiendo una estrella, que se queda sin energía en el momento más inoportuno.

Para alegría nuestra, Rose vuelve en la cuarta temporada, sí. No solo se presenta más madura y más fuerte en las decisiones, sino igual de maravillosa y carismática. El momento en que se reencuentran es emocionante e intuimos que no puede ser todo de color de rosa... En efecto, el Doctor es herido por un enemigo (permítanme que no diga quién) y tiene que regenerarse, de tal forma que esta vez aprovecha una parte de su cuerpo para mantenerse con el mismo aspecto (David Tennant sigue siendo el Doctor hasta el final de la temporada), lo que más tarde generará un doble humano del Doctor, no un señor del tiempo... Disculpen si se han perdido. Todo esto es para contar que finalmente Rose vivirá con este Doctor humano en un mundo paralelo, y sucede una escena similar a la del final de la temporada 2 en la que de nuevo se juega con esas palabras que nunca oímos.

Pero hay más. En el último capítulo en que David Tennant interpreta al Doctor, con el título clarificador de “El fin del tiempo”, asistimos a una brevísima despedida con cada uno de los personajes significativos de las cuatro temporadas y, por supuesto, aparece Rose, una Rose de antes de que conociera al Doctor en el Año Nuevo de 2005. La última Rose que vemos es, en verdad, la primera.

Si la lectura ha llegado hasta aquí, se habrán dado cuenta de que, si tenía intención de hablar de Doctor Who, al final he terminado hablando de Rose Tyler. De todos modos, aún no ha terminado la serie, a ver qué tal está la quinta temporada. Ojalá me encuentre más capítulos como “El fin del mundo”, “La muerte inquieta” (son los dos que comenté anteriormente),  “42” (una contrarreloj a caballo entre el terror y la acción),  y “Medianoche” (un ejemplo excelente de cómo sentir miedo en menos de una hora).