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"El Periódico digital para el sur de Córdoba"

Hacer un "Guardiola"

Cuando publicó su Historia General de Andalucía en 1869, en uno de los últimos capítulos, Joaquín Guichot afirmaba: “Es uno de los hechos históricos más señalados y que más caracterizan la historia de Andalucía el haberse abierto y cerrado en su suelo todos los grandes periodos de la historia de España, desde la antigüedad que toca en los límites de los tiempos fabulosos hasta nuestros días”. Para probar esa afirmación se remontaba a ejemplos de la antigüedad, pero también a lo ocurrido en el siglo XIX, cuando Andalucía fue cabeza de innovaciones en la política general del país. Así, aquí se reunieron las primeras Cortes de estilo moderno, en Cádiz, y aprobaron una Constitución de tanta importancia como la de 1812. Años después, en 1820, desde las Cabezas de San Juan se iniciaría la sublevación de Riego, que daría paso a un Trienio con el cual la Constitución gaditana estuvo vigente por primera vez en todo el territorio nacional, hasta la intervención de los Cien mil hijos de San Luis en 1823. Y también desde Cádiz, en 1868, tuvo lugar el inicio de una revolución que destronó a Isabel II, un acontecimiento en el que también tuvo protagonismo Córdoba, con la decisiva batalla de Alcolea.

Si en la centuria decimonónica los cambios fueron en sentido progresista, en el siglo XXI Andalucía ha sido protagonista en dirección contraria. En las elecciones autonómicas de 2018 el PSOE obtuvo 33 diputados, el PP 26, Ciudadanos 21, Adelante Andalucía 17 y Vox 12. No se reeditó el pacto de 2015 entre socialistas y Ciudadanos, pues estos últimos prefirieron aliarse con los populares para formar un gobierno de coalición. Pero lo más importante es que el mismo fue posible gracias al apoyo de Vox, en consecuencia Andalucía, de la mano del PP, era pionera en la existencia de un pacto de gobierno en el cual colaboraba la ultraderecha.

Protagonista de aquel acuerdo fue el actual presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno. Le cabe, pues, el dudoso honor de haber sido el primero en llegar a acuerdos con una fuerza cuyos planteamientos e ideología están muy alejados de los principios y de los valores de un sistema democrático. De esta manera Andalucía no iba a la cabeza de acontecimientos de contenido liberal y progresista, sino que el PP iniciaba una línea de acercamiento a Vox plasmada luego en pactos de gobierno en otras comunidades y que ahora se reproducen, como acaba de pasar en Extremadura. Mientras, Moreno Bonilla a lo más que ha llegado por ahora, es a expresar que se debe evitar que Andalucía se meta en un “lío”, es decir, en tener que pactar con la ultraderecha, y para evitarlo la solución es que su partido obtenga mayoría absoluta.

Lo del año 2018 no era un lío, aquel pacto con la derecha de Ciudadanos y la ultraderecha de Vox solo se explicaba, desde su perspectiva, como una garantía de estabilidad. En esta precampaña apela a la necesidad de poder gobernar en solitario, pero si atendemos a lo ocurrido en Extremadura y a las declaraciones de su presidenta antes de las elecciones, podemos estar seguros de que Moreno Bonilla hará un “Guardiola”, en caso de necesitarlo se comerá sus palabras y aceptará las condiciones de Vox para gobernar. Si una política de derechas ha sido negativa para Andalucía, imaginemos qué pueda pasar cuando se le unan las propuestas de la ultraderecha.