Hoy, 14 de abril, se celebra una efeméride que no es compartida por todos los ciudadanos, pero que para los que se sienten republicanos en España es un día festivo, ya que se conmemora que en esa fecha de 1931 entró democráticamente como forma de gobierno en este país la II República de su historia.
No voy a exponer aquí una clase magistral de historia de la España prefranquista, no se me ocurriría, entre otras cosas porque mis conocimientos sobre ese periodo son limitados y no soy tan osado como para ese atrevimiento. Si alguien quiere tener una visión global y certera de este periodo le conmino a que lea los artículos que en este medio está publicando el amigo Julián Valle Rivas. O también pueden acudir a la bibliografía de otro amigo, José Luis Casas, todo un experto historiador de la II República, entre otros temas.
Lo que sí voy a concretar son unas cuantas verdades que últimamente se intentan tergiversar por sectores de la derecha extrema y monárquicos carlistas, incluso por algunos de la derecha a secas.
Para empezar, decir que un Borbón caprichoso, indecente, mujeriego y malcriado, Alfonso XIII, dejó su gobierno infame y se exilió ante la presión popular. Se vende que lo hizo para evitar un conflicto bélico entre españoles, qué paradoja, aunque cabe pensar que estaba salvando su pellejo. Otro Borbón más que no dio la talla como monarca ni como político – y ya veníamos padeciendo bastantes-, y que solo por cuestiones de sangre ‘azul’ tenía que ser el jefe del estado de la nación. Eso es lo que lleva a que el razonamiento de muchas personas choque frontalmente con esa idea, porque sencillamente es que no se puede llegar a entender.
Curiosamente, volviendo a la actualidad, otro Borbón que también se fue de España, este porque abdicó cuando vio que las cosas que estaba haciendo se le estaban volviendo demasiado en contra. Hablo, cómo no, del emérito Juan Carlos I, que tampoco ha sido un jefe del estado ejemplar, ni muchísimo menos. Y no vale justificar que llegó a serlo porque los españoles democráticamente lo avalaron votando su estatus en la Constitución. No. Él llegó ahí porque así lo pactó con el dictador Francisco Franco, y la Constitución fue un todo en el que se metió su parte para no afrontar un referéndum sobre la monarquía, ya que había muchas dudas de que pudiera salir adelante a su favor. Hoy día, a pesar de las palmas en una corrida de toros y de que ya el rey es su hijo Felipe, dudo muchísimo que la mayoría de los españoles estuvieran de acuerdo con tener una monarquía, aunque fuera parlamentaria, y no una república. También, todavía quedan muchas dudas sobre su papel en el Golpe de Estado del 81, aunque sin duda la jugada que hizo (no se si estudiada y pactada) le salió a las mil maravillas. Fue la etiqueta perfecta como valedor de la democracia en España.
Fruto de esto último, debo de confesar, no me duelen prendas, -entre otras cosas porque sin ser sabio he sabido rectificar- que yo he manifestado en su día que mi sentir era juancarlista, a pesar de que el razonamiento me decía que la monarquía es un sinsentido. Era el corazón contra el cerebro. Al final se ha impuesto el cerebro, como casi siempre, ayudado por los trapicheos económicos del emérito y sus múltiples salidas de tono en su vida poco ejemplar, esa que ahora vende en forma de libro redentor. No me importan sus escarceos amorosos con unas y con otras, lo que sí me importa y detesto es su hipocresía ante el pueblo queriendo dar una imagen familiar idílica. A fin de cuentas, de casta le venía al galgo…
Otra cuestión en defensa de la monarquía siempre ha sido que los miembros de las casas reales son y están educados para reinar, que están muy bien preparados y son conscientes desde pequeños de cuál es su papel. Nuestro rey actual, incluso se incluye a su padre, han sido dos personas que han servido para dar ejemplo de lo dicho. Bien, esto también es muy discutible, porque sin dudar de esa preparación, así rimbombantemente hablando, la capacidad para gobernar no está ligada a la cuna en la realeza. Y en el caso de los Borbones hay ejemplos claros de capacidad borderline. Si alguien está interesado en saber sobre todo esto de forma amena, les remito a los podcasts de la periodista Nieves Concostrina, que no es historiadora, académicamente hablando, pero que es el azote de los historiadores titulados de la derechona española.
Por último, quiero dejar clara una cosa fundamental, con la II República terminó un cruel levantamiento de una parte del ejercito que, dando un golpe de estado, se sublevó contra una democracia legítima, provocando una terrible guerra civil donde ganaron los golpistas y masacraron a los perdedores. Todo lo que no sea esto es faltar a la verdad, y los que lo escriben lo saben, por eso quiero ser tajante.
Conocer nuestra historia para no repetir lo que salió mal es un dicho muy extendido, pero ojo, en estos momentos de la película, donde los bulos y las mentiras con IA abundan, hay que tener muy en cuenta la historia que te cuentan, valga la redundancia. Dicen los que de esto saben, que todo debe estar basado en una historiografía clara, rigurosa y definida, y precisamente eso es lo que falta en las historias que circulan de parte de la derecha. Y las redes sociales son de lo que se sirven para dar rienda suelta a cuentos falsos y nada rigurosos. Y no solo de monarquías…
Dicho todo esto, hoy celebro sin ambages la fecha de la llegada de la II República, eso es lo que siento y lo que pienso, con la esperanza de que pronto podamos vivir una tercera, siempre en democracia y con un Estado de Derecho digno.
Así que os deseo salud y República.
Pd- no podemos olvidar las guerras de nuestro alrededor, por orden primero la de Ucrania, pero también las de Oriente Medio.







