Opiniones

"El Periódico digital para el sur de Córdoba"

Siestas con verso

En estas tardes tórridas en las que casi nada puedes hacer, releo poesía, porque me permite tomarla a sorbos, verso a verso, sin peligro de saturarme ni física ni mentalmente, y destaca entre esas lecturas de siesta el poemario de Ana Vega Burgos (Villafranca de Córdoba, 1965) “Como la espuma sucia”, premiado el año pasado con el XXVIII Premio Internacional de Poesía “Antonio Machado en Baeza”.

Me reencuentro así con esa voz cristalina, por transparente, clara y evocadora, a la que agradezco que tenga la complejidad de la sencillez de las palabras e imágenes que te llegan adentro sin necesidad de darle mil vueltas para intentar descifrar su significado, como tampoco se resuelve en esa cotidianidad que puede resultar insulsa, árida y sin sorpresa, además no pesa en su valor solo lo que cuenta, sino también cómo lo cuenta, con esa carga exacta de lirismo y elegancia métrica, lanza el dardo a nuestro corazón.

El poemario está dedicado al poeta granadino Javier Egea, uno de los más destacados representantes del movimiento poético llamado La otra sentimentalidad, que supongo debe ser uno de los poetas referentes de Vega Burgos, como serán los otros autores y autoras de las citas poéticas que salpican el texto, que empieza y termina con versos de Ángel González, el propio título es uno de ellos, y del poema que lo contiene, un canto reivindicativo de la poesía comprometida con la realidad, hay un fragmento que abre la segunda parte del libro, de las tres en las que está dividido, y que se nombran como Principio, Realidad y Consumación.

PRINCIPIO evoca la adolescencia el despertar a la vida adulta, los juegos, la inocencia de los primeros amores, la rebeldía, el choque de los sueños contra la hostil realidad, también la esperanza abriéndose camino:

“Viajábamos al cielo en un coche amarillo./Echando chispas íbamos, con fuego en la cabeza/ y la goma en los pies, compacta y negra,/ y la música a tope/-Los Chichos, Leño, Alaska-/Raudos pasaban ojos/labios cabellos pechos expresiones/miradas y sonrisas al fondo de la música/ y ese calor extraño, inexpresable/ que sube por las piernas y no calma la risa./Y otra vez la embestida y el pitido final/ y la ficha amarilla en nuestras manos,/y la promesa ardiente de los discos/y los golpes de frente y la melena al viento,/persecución y huida/y en los ojos el brillo./Los vaqueros pegados,/el sudor que desciende por el cuello/como lengua minúscula,/el aliento anhelante,/centellas en el techo, el cigarrillo,/los labios que se ofrecen,/los ojos que se apartan;/los padres que no saben la media de tu misa,/la vuelta al mundo estúpido a las nueve,/la cena,/los deberes la ducha la cama los recuerdos/las manos la manzana el pecado el castigo./El mundo que nos crece en primavera./ Y en enero, la nieve.”

REALIDAD manifiesta la crudeza de la vida, con sus violencias, la degradación, el desencanto de quien quiso cambiar el mundo, el desamor:

“Qué pronto se desvelan los futuros/que tan inaccesibles parecían/ en esos locos años, los de ayer./Un libro, un beso, un más o menos tonto/día de decisiones (o de rabias)/ y de pronto ya estás a mitad del camino/que lleva a tu ninguna parte tan soñada./Qué pronto se desvelan/ y qué tarde es, a veces,/para cambiar ya nada.”

CONSUMACION reflexiona sobre la pérdida, el paso del tiempo, las oportunidades pérdidas y la aceptación de quien aprende a mirar atrás sin nostalgia, tasando el precio pagado por sobrevivir, reivindicando la belleza frente a la decepción, mirando el presente con franqueza y ternura:

“Al bajar la marea queda un rastro de estrellas/de mar sobre las piedras,/equinodermos húmedos que cuentan su fracaso/ de náufragos/pese a su simetría pentarradial./Se retira la espuma, las sirenas se alejan,/hay un charco de escamas fugitivas/-verde de peces menta-,/un pulpo va arrastrándose sobre sus ocho patas/como araña a la búsqueda de incautos/y se diluye engasas de tul la Reina Blanca/mientras un sol de barro convierte el horizonte/ en desesperanzante tajada de melón./ A lo lejos, las barcas cobran vida, advirtiendo/que la ruleta roja va girando acuciante/y hay una Reina Blanca resplandeciente, impávida,/oculta entre la nieve./o entre la arena/ o entre la sal./ Pero no tienes fuerzas para enfrentar un juicio/por el robo goloso de unos dulces/ y no serás Alicia ni te verás crecer/(solo crecerá el miedo al cambio de marea)/ y en cada amanecida volverás a nadar/contra corriente/y ya no queda nadie/(ni tu madre)/que espere/que una noche comprendas que no son/mas que un mazo de naipes.”

Aún cuando he intentado describir lo que se cuenta en cada una de las partes, no se puede hacer una total separación entre ellas, pues en todas hay un poco de todo lo descrito, y para ejemplificar el tono, de cada parte os he puesto un poema como botón de muestra.

Como con toda la poesía que le conozco a la autora mi sensación es que le fluye de manera natural, y sé que seguro le cuesta su trabajo, su esfuerzo, pero pareciera que las musas han hecho alianza eterna con ella, y siempre la acompañan y las palabras le salen en cascada, libres, musicales, impetuosas, dispuestas a hacerse rio o camino, señalándonos, mostrándonos, seduciéndonos, ofreciéndose, reivindicando, y yo me baño en ellas porque me identifico plenamente con ellas.

No puedo pues sino recomendaros que, si os gusta la poesía, no dudéis en haceros con este poemario.

Disfrutadlo.