Opiniones

"El Periódico digital para el sur de Córdoba"

Difícil lectura

Hay libros que leo fácil y ávidamente, otros que empiezo y no puedo continuar, que se me atragantan, y no depende, ni unos ni otros, en todos los casos, de su calidad. Hay otros difíciles, que me cuesta entender, pero que no dejo de leerlos, sino que, por el contrario, me piden una relectura. Decididamente, estos para mí tienen todos calidad porque consiguen removerme, me obligan a investigar, a conocer hechos y cosas que antes ignoraba, me enseñan pues.

Acabo de terminar la relectura de la novela de Cristina Morales (Granada, 1985) “Lectura fácil” (engañoso título, al menos para mis entendederas), Premio Herralde 2018 y Nacional de Narrativa 2019. No fueron estos premios los que me llevaron a ella, sino la recomendación de mi sobrino de 25 años, acicate suficiente para quien se siente persona de su tiempo, puesto que aún perteneciendo a la generación boomer, vivo en el primer tercio del siglo XXI, y me interesa lo que se cuece en la actualidad y la mirada de la gente joven, de la generación milllennials como es la autora, o de la zeta, como mi sobrino, quienes son ya los que mueven el mundo.

En la primera lectura recibí como una bofetada a mi sistema de valores, tambaleándose algunas de mis convicciones, porque la historia que cuenta es dura, la de 4 mujeres discapacitadas intelectualmente en grados diferentes en la Barcelona convulsa durante el procés, personas que han pasado parte de sus vida en Instituciones o residencias con muy poca autonomía y pasan a convivir en un piso tutelado, expuestas siempre a continuo examen que parece no terminaran aprobando y les costará su libertad. Lo que se cuenta derriba esquemas mentales predeterminados, vuelve del revés nuestra forma de organizarnos socialmente, critíca y desafía no solo al establishment político, sino prácticamente a todo el espectro ideológico habido y por haber, incluso al que parece pertenecer la propia autora, lo cuestiona todo, cómo ya anuncia el subtítulo de la novela, en letras más grandes que el título, que reza “ni amo, ni dios, ni marido, ni partido, ni de futbol”.

Me resistí a planteamientos que me parecían radicales, y no dejaba de advertir detalles en la novela que me parecían incongruentes, por ejemplo me chocó que las protagonistas fuesen parientas, cosa que solo se explicaría si en el pueblo ficticio de las que son naturales se practicase la endogamia, que pudiera ser tal cómo pinta al lugar y a los familiares, por cierto con un grado de atraso y analfabetismo que a mi parecer no encaja con la época en la que se desarrolla, amén de que en mi experiencia, el entorno de las personas discapacitadas intelectualmente de edades semejantes a las protagonistas que conozco, no se corresponde con la imagen de dominación e intereses espurios atribuidos a la familia y a las  instituciones en las que se educan u ocupan en esta obra. También me sorprende el nivel de elaboración del discurso que tiene la discapacitada de mayor porcentaje, por muchos estudios que antes de su discapacidad sobrevenida haya tenido, con este caso, la de una chica que sufre algún tipo de accidente (que no se explica), mientras realiza su doctorado que le provoca una repentina discapacidad mental, yo no podía dejar de pensar en esas leyendas negras de estudiantes que de tanto estudiar “se les va la cabeza”. No obstante, reconozco que las otras voces, porque cada una de las protagonistas tiene su voz propia y cuenta la historia desde su perspectiva, si tienen un lenguaje muy trabajado, interpretando la realidad desde un punto de vista más creíble, dando por ejemplo importancia a la oralidad.

La novela no solo impresiona por su contenido, también es atrevida en su forma, como dije antes, es una novela coral, y cada una de las protagonistas se desarrolla más o menos en escenarios que se van alternando, asistimos a unas interesantes clases de danza inclusiva, donde es muy importante el cuerpo, todo él, a reuniones de autogestores donde se las obliga a participar a fin de que aprendan a tomar decisiones compartiendo experiencias para ganar autonomía, a unas asambleas de un ateneo libertario inmerso en una operación de okupación para una de las protagonistas que ha decidido que quiere vivir sin cortapisas de ningún tipo (hay en la novela alusiones a la crisis habitacional y conflicto con los pisos turísticos que seguimos padeciendo), y lo hacemos en este caso a través de las actas que se levantan, resultando muy dinámicas y participativas, que destilan a un tiempo humor hilarante y ácida crítica social, podemos asomarnos también a las declaraciones de todas las protagonistas, puestas por escrito, en la instrucción de un procedimiento judicial que pretende la esterilización de una de las discapacitadas (afortunadamente se ha avanzado en este asunto, ya que en el 2020 se erradicó la esterilización no consentida de personas con discapacidad incapacitadas judicialmente, pero en el momento que se escribió la novela se hacía), y podremos ir leyendo la novela autobiográfica de la protagonista que tiene menos discapacidad que escribe en Whatsapp en el lenguaje inclusivo que da lugar al título de la obra “lectura fácil”, que yo he descubierto ahora, que es una forma de crear documentos o adaptar textos, usando un lenguaje sencillo y diseño claro para que sean entendibles por personas con dificultades lectoras, algo que puede parecer efectivamente una herramienta para dar mayor accesibilidad recibe también un satírico repaso. Y en medio de todo esto se inserta un auténtico fanzine, con recortes de prensa, fotos, dibujos, notas y por supuesto atreviéndose a señalar y a ser irreverente y mordaz con figuras de prestigio, como pueda ser Pablo Pineda (eso pone al lector en una situación molesta que te hace pensar).

No puedo pasar por alto todas las alusiones que atraviesan el texto acerca del sexo de los discapacitados, mentales y físicos, no en vano es la conducta sexual libre sin complejos ni prejuicios de una de las protagonistas la que desencadena el expediente para su esterilización, la autora no pasa de puntillas por el tema, sino que lo incardina a lo largo del texto, unas veces de forma sutil, otras con un lenguaje soez, y hay dos escenas fuertes, de sexo explícito incluso. Me quedo con la idea de que el sexo aquí expresado es muy de piel, pero también igualitario, en el que no hay dominación y prevalece siempre la dignidad de los participantes en los actos sexuales.

En la relectura, tal vez viendo cómo se desarrolla el mundo a nivel político, económico y social en los últimos tiempos, no pongo tanta resistencia a la radicalidad de los planteamientos de la novela, casi compro el relato de la historia en la que al final vemos como la inmensa mayoría de las personas no somos sino marionetas en manos de no se sabe bien quien.

Solo me resta recomendar vívidamente a toda persona inquieta y que guste de hacerse preguntas, sin miedo a no encontrar siempre respuestas, la lectura de “Lectura fácil”, y viendo las fechas en las que estamos, termino deseando a todos buenas lecturas para el año que viene.