Entre tantas majaderías y mezquindades políticas, desaciertos, vanaglorias y demás tropelías, es digno de alabar, admirar y agradecer cuando alguien hace las cosas bien, pensando en los demás y no en uno mismo. Me refiero a nuestra Junta de Andalucía y con Juanma Moreno al frente, que lejos de ponerse medallas y salir en la foto, ha estado desde el minuto uno a pie de obra aún encontrándose alguna piedra, que no china, en el zapato.
Cuando la naturaleza nos ofrece su cara más endemoniada, eso no es posible evitarlo, es preciso que haya un buen gestor político al frente para paliar los desastres que se puedan ocasionar. En un espacio muy corto de tiempo, Andalucía ha sufrido dos catástrofes muy importantes, la primera de vidas humanas, recuérdese el choque de trenes en Adamuz y la segunda, económica debido a la borrasca Leonardo, si bien la primera se podría haber evitado si hubiese habido un mantenimiento de vías acorde al tráfico de trenes que las transitan a diario, dicho mantenimiento depende del ministerio de transportes, es decir, gobierno central, la segunda, el gobierno autonómico se ha adelantado en poner las medidas oportunas para salvaguardar las vidas de los habitantes de las ciudades afectadas desalojando viviendas y dándoles un trato honroso a todas ellas de tal manera, que a pesar de las ingentes cantidades de agua caídas en poco tiempo no hemos tenido ningún fallecido por esa causa.
Quiero resaltar también mi agradecimiento con el comportamiento ejemplar, altruista e inmediato del pueblo de Adamuz y de los distintos pueblos donde han sido alojados los habitantes de los distintos sitios inundados.
El pueblo llano, que no político, ante una emergencia se une sin mirar ideologías para ayudar y salir adelante lo mejor posible, conocidos y no conocidos todos a una, como Fuenteovejuna, con lo poco o mucho que tienen, consiguen mucho más que tantos diputados de alfombra roja y cómodos sillones, con sueldos astronómicos y prebendas sospechosamente merecidas que solo piensan en enriquecerse a costa de nuestro trabajo e impuestos.
Tenemos distintas clases de catástrofes, naturales (geológicas, climática, biológicas) y las tecnológicas o antrópicas producidas por el hombre (industriales, transportes, sociales). Cuando se produce cualquiera de ellos, si al frente del gobierno tenemos personas responsables, buenos gestores y buenos técnicos asesores que sepan resolver los problemas e incluso advertir, siempre que sea posible y anticiparse a la catástrofe, en vez de ocupar esos puestos personas que por ideología política, sin tener ni idea del cargo que ocupan, son responsables de muchas calamidades que podrían evitarse, tanto humanas como económicas, la sociedad seguiría un ritmo ascendente en vez de retroceder como nos está sucediendo.
Este gobierno por mantenerse en el poder está llevando al país a una ruina en todos los sentidos, económica y moral que llevará bastantes años en poderlo revertir.
En el programa de entretenimiento “Pasa palabra” dos jóvenes han dado ejemplo de constancia, inteligencia, esfuerzo, lucha por conseguir una meta con dignidad, saber estar y saber perder. Según han manifestado ambos se estuvieron preparando tres o cuatro años antes de ir al programa. Un gran ejemplo para los jóvenes y no tan jóvenes pero sobre todo para los que se dedican a la política, que muchos de ellos sin preparación alguna llegan a metas impensables sin el menor esfuerzo, provocando desastres innecesarios.
El movimiento se demuestra andando y cada uno demuestra lo que es con su comportamiento. No es lo mismo predicar que dar trigo, todos quieren ser cabeza de ratón y no cola león. El orgullo y la testosterona no se llevan bien con la gobernabilidad fructífera de un país.
En las elecciones pasadas y en las próximas que han de venir, los partidos de ideologías más o menos afines deben comprender lo que piden los votantes a los que intentan representar, sentarse sin prejuicios previos y consensuar lo más posible para poder tener unos resultados satisfactorios para que la mayoría se sientan identificados con ellos.
Se critica la bipolaridad de partidos, pero aunque aparezcan una multitud con características diferentes, se pueden unir y de hecho se han unido los llamados partidos de izquierdas, ojalá hagan lo mismo los llamados de derechas que a ojos vista es lo que están pidiendo los votantes.







