Opiniones

"El Periódico digital para el sur de Córdoba"

GIASA-AOPJA

La palabra que da título a las líneas que siguen puede parecer un galimatías o una transcripción del chino, pero no es así. Es algo mucho más cercano de lo que parece, como vamos a ver enseguida.

Vamos a hablar de carreteras y de obras públicas. Y sobre todo vamos a hablar de honradez y de moralidad…o más bien, de falta de honradez y de falta de moralidad.

Supongamos un constructor que se dedica a construir carreteras promovidas por el sector público. Supongamos que tiene que construir una autovía de cuatro carriles y unos 30 kilómetros de longitud. Supongamos que la capa de rodadura de asfalto de esa autovía es de unos 12 centímetros. Supongamos que, salvo en el tramo en el que tiene noticia de que se va a realizar un ensayo oficial, ese constructor pone en la capa de rodadura 7 centímetros en vez de 12… y cobra como si hubiera ejecutado 12, embolsándose el dinero que ha sisado ¿A cuánto asciende ese “pequeño” robo en una autovía de esa anchura y de esos kilómetros de largo? Para conocimiento del lector diré que la suma de esos 5 centímetros de diferencia de espesor asciende aproximadamente a un millón y medio o 2 millones euros. No está mal ese fraude. ¿Y si además hay fraude en la partida del movimiento de tierras por emplear una zahorra sucia con arcillas en vez de una zahorra artificial? ¿Y si las tongadas de zahorra se hacen de 50 centímetros de espesor en vez de 20? Etcétera.

Todas estas operaciones fraudulentas tienen una propiedad común: pasan desapercibidas, no se ven. Y otra propiedad común: dejan un dineral al constructor, un dinero que él no lo ha gastado en la obra, que es donde debería haber ido.

El constructor roba, el constructor es un ladrón. Pero, ¿qué nos diría ese constructor si pudiéramos preguntarle por sus últimas motivaciones para actuar así? Probablemente nos quedaríamos asombrados porque aparecerían otros delitos y otros delincuentes vinculados. Probablemente ese constructor nos diría que ha tenido que hacer fraude porque no le salían las cuentas. ¿Qué no le salían? ¡Pero si las cuentas de la obra están perfectamente claras! No, no. No están tan claras, porque hay “gastos” que no aparecen, porque en la Administración contratante hay unos cuantos “untados” que “cobran” una comisión en dinero negro por “facilitar” la gestión de la obra al constructor desde la licitación hasta los controles de calidad o la gestión administrativa.

El resultado material de todos estos modos de hacer las cosas es una autovía espléndida durante los dos primeros años de funcionamiento… y que a partir de un momento relativamente temprano empieza a deteriorarse, a tener asentamientos, grietas, abombamientos, cuarteamientos, pintura que se borra, etc. ¿Se acuerdan ustedes de la autovía del 92? ¿Se acuerdan de que a los tres o cuatro años tenía tal cantidad de socavones que hubo que cerrar un carril por cada lado y gastarse una millonada en repararlos, no valiendo reparaciones superficiales? ¿Dónde estaba el dinero robado y quien o quienes se lo llevaron? Era la época de los “juanesguerra”, de los “mihemmanos” y demás “conseguidores” de la Junta de Andalucía, que 20 años después siguen actuando, a tenor de las noticias de la prensa sobre los ERE o las subvenciones para los amigos o aquellos cargos que se gastan el dinero de los trabajadores en juergas con cocaína.

No me creo por sistema que un constructor sea necesariamente un delincuente. Si no se le extorsiona con “picotazos” a sus legítimos y transparentes emolumentos por ejecutar una obra, si no se le fuerza a que no le salgan las cuentas, si se le deja que gane el beneficio justamente—y transparentemente—acordado, si además se le hacen los controles de calidad que la obra requiera, ese constructor hará una buena obra, no hará trampas y no se verá forzado a “untar” a nadie, y la obra durará años y años y se verá beneficiada la comunidad, es decir, todos. Lo malo es cuando en una Administración en vez de haber gente honrada hay aves carroñeras o parásitos.

Pero peor todavía es cuando esa misma Administración es una Administración carroñera o parásita como tal.

En la Junta de Andalucía hay una empresa pública llamada GIASA (ya les va sonando algo más el título de este artículo) cuyo nombre es un acrónimo que significa Gestión de Infraestructuras de Andalucía Sociedad Anónima, que desde enero de 2011 se ha integrado en otra empresa pública andaluza llamada AOPJA, acrónimo de Agencia de Obra Pública de la Junta de Andalucía. Si visitan ustedes la página web de AOPJA podrán contemplar las maravillosas obras públicas que esta empresa gestiona, las espléndidas autovías de que va poblando la geografía andaluza. Incluso podrán descargar en pdf un atrayente folleto con fotografías de las distintas realizaciones. Lo que no tengo yo tan claro es si esas fotografías se han tomado recién terminadas las obras de esas autovías o si son fotos de 5 años después…

Decía que mal está que unos cuantos políticos y funcionarios de la Junta de Andalucía roben…, pero peor es que robe la misma Junta de Andalucía oficialmente. Me pasó hace poco un amigo las fotocopias de un contrato entre una empresa constructora y GIASA. El contrato es de 2010 y está suscrito en Sevilla. En dicho contrato se puede apreciar que GIASA ha realizado las labores ordinarias de un departamento de contratación de la Administración. En el capítulo de “estipulaciones” se dice lo siguiente: “En concepto de trabajos facultativos de replanteo, dirección, inspección, liquidación de los trabajos y gastos de supervisión del control de calidad de los mismos, GIASA facturará al CONTRATISTA un 9% del importe del contrato”.

Hay que decir que, con la Junta de Andalucía, la intervención de GIASA es obligatoria de facto, hasta el punto de que si GIASA—ahora AOPJA—no interviene, no hay contrato. Eso quiere decir que la estipulación que acabo de citar es una extorsión y un robo llevados a cabo desde la Administración, porque todos esos conceptos corresponde que sean sufragados por el promotor, que en este caso es la Administración, esto es, la Junta de Andalucía, quien, no solo no se hace cargo de ellos, sino que se los carga forzosamente al constructor a modo de impuesto revolucionario e ineludible y se lo valora nada más y nada menos que en el 9% del valor de la obra, lo que quiere decir que la Junta de Andalucía, a través de GIASA, le pega un bocado del 9% al precio de la obra. Esto quiere decir que el constructor tendrá que hacer con el 91% lo que pensaba hacer con el 100% ¿De dónde sacará el 9% que le falta? La única diferencia con los “juanesguerras” de hace 20 años es que aquellos eran unos chorizos individuales y lo que hay ahora es una Administración choriza que roba a los constructores en forma de contrato.

Decir que la Junta de Andalucía es choriza es una obviedad ya que lleva gobernada por chorizos durante más de treinta años. Algo parecido ha pasado en la Diputación de Córdoba, donde también los chorizos de ese partido han gobernado muchos años. Ahí el impuesto revolucionario es del 6% en vez del 9%, pero el concepto sigue siendo el mismo: unos gastos que corresponde sean asumidos por la Administración que promueve la obra, y nunca por el constructor. En la Diputación dicen que ese 6% es en concepto de tasas por la gestión de la obra.

Aparte de que la gestión que legalmente deba estar asumida por la Administración promotora no debe cargarse en el constructor, las tasas por los servicios administrativos no pueden estar nunca en forma de porcentaje del valor de la obra, sino en función del trabajo administrativo que se desarrolla y nunca exceder del valor de ese trabajo, como señala la Ley de Tasas y Precios Públicos.

¿Habrá hecho algo o tiene pensado hacer algo el PP en esa labor regeneradora de la Diputación de Córdoba que parece que querían llevar a cabo? Porque ese 6%, aunque sea indebido y extorsionador, es muy goloso…

Recientemente se han recibido—solamente—tres ofertas de tres UTE para licitar por la Autovía del Olivar, entre Estepa y Lucena. Me enteré el otro día por un amigo, y también lo he visto anunciado en la página web de AOPJA. Al que salga elegido AOPJA le pegará un tijeretazo del 9%. ¿Le saldrán las cuentas? ¿Cuándo habrá que llevar a cabo las primeras reparaciones de esa autovía: al segundo, al tercero, al cuarto año de que se terminen?

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