Opiniones

"El Periódico digital para el sur de Córdoba"

De las guerras y los olvidos

El desquiciado Presidente de los Estados Unidos, el neofascista Primer Ministro de Israel o el megalómano Presidente de la Federación Rusa (aunque podrían ser objeto de calificativos mucho más radicales y posiblemente más acertados), están intentando que sus intereses egoístas triunfen sobre la Razón y la Paz. Los más débiles, como siempre, son los que sufren las consecuencias de sus locuras, sus delirios de grandeza y sus instintos asesinos.

En El Líbano, Israel está intentado reproducir los esquemas genocidas que ya llevó a cabo contra la población de Gaza y Cisjordania, en Irán la coalición EE.UU.-Israel, bajo la excusa de eliminar una amenaza de guerra nuclear (que incluso los mismos asesores del despreciable Presidente estadounidense han negado) está asesinando a miles de personas inocentes y destruyendo muchas de las infraestructuras básicas de este país, cuando la realidad es que su objetivo es meramente económico: El petróleo.  Ya no hablan de cambio de régimen en Irán (algo que, por otro lado, sí sería deseable), pues este objetivo no les ha importado nunca. En Ucrania continúa la guerra, con miles de personas asesinadas, cientos de miles desplazadas de sus hogares y muchísimas infraestructuras destruidas, pero parece que cada vez importa menos porque la invasión rusa aparece cada vez menos en televisión, opacada por las nuevas guerras ilegales que tipos sin alma están promoviendo.

Además de estas deleznables atrocidades, hay que seguir recordando que los habitantes de Gaza y Cisjordania siguen sufriendo los efectos del genocidio israelí. Según un informe de marzo de 2026 de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) “Las condiciones de vida de la población de Gaza siguen empeorando. Las repetidas tormentas y los continuos ataques aéreos, bombardeos y disparos han destruido y dañado refugios y tiendas de campaña. La mayoría de la población permanece en esos lugares de desplazamiento, donde la situación es pésima. La escasez y el acceso inadecuado a necesidades básicas como agua potable, kits de higiene, combustible para cocinar y materiales de refugio también convierten en un imposible la seguridad de las familias”.

No podemos olvidar al pueblo palestino, que continúa viviendo una auténtica pesadilla, al igual que tampoco podemos mirar hacia otro lado con la perenne guerra civil que están sufriendo desde hace muchos años los habitantes de Sudán. Este conflicto no es merecedor de reportajes en medios de comunicación, posiblemente porque no haya intereses económicos de los que puedan apropiarse los poderosos, pero en este país hay millones de desplazados, un número incalculable de asesinados y varios millones de niños reclutados para luchar en esta guerra.

Por último, queremos recordar una vez más al pueblo saharaui, eternamente olvidado, eternamente arrinconado en campamentos de refugiados fuera de su tierra natal. Un pueblo hermano al que  le han robado todos sus derechos y al que nadie quiere mirar a la cara y ofrecerles la ayuda que se merecen para ser dueños de lo que es suyo, para volver a su tierra, para que la justicia y la razón primen sobre otros intereses espurios ajenos al pueblo saharaui.

¡MALDITAS SEAN LAS GUERRAS Y LOS CANALLAS QUE LAS HACEN! (Julio Anguita “dixit”)