No voy a descubrir nada nuevo si digo que vivimos en un mundo donde el engaño ha alcanzado unas cotas inimaginables. No es que en otros momentos de la historia de la humanidad no se engañara, no digo eso porque sería faltar a una verdad obvia, pero sí creo que hoy día estamos en la cota máxima.
Desde cualquier vertiente hemos conocido engaños que por lo que sea a mí me vienen ahora a la mente. Vamos con algunos de ellos.
Un engaño entre literario e histórico fue el Caballo de Troya, Homero narra cómo los griegos, que querían tomar Troya y no lo conseguían, idearon dejar un gigantesco caballo de madera a las puertas de la ciudad donde en su interior iban escondidos unos cuantos soldados griegos. Los troyanos, un poco ingenuos, entraron dentro de su amurallada ciudad dicho caballo, quizás pensaban que era un regalo de rendición. Por la madrugada los soldados que estaban dentro del caballo salieron y abrieron las puertas para que el ejercito griego pudiera entrar, y así tomar Troya. Este engaño se repite y se repite constantemente, por ejemplo, hoy vemos como los narcos intentan entrar droga en los países metiéndola en lugares insospechados; unas veces lo logran y otras son incautados por los Cuerpos de Seguridad. Y cuántas películas recordamos donde dentro de un muñeco se guarda algo que se quiere esconder. Hoy día nos engañan los gobiernos de turno o los partidos políticos tergiversando la historia a su favor. Nos hacen creer que somos libres, qué grandilocuente palabra, cuando somos marionetas de poderes económicos que ni conocemos y que los controlan a ellos también.
Estoy escuchando música mientras escribo, y me viene a la memoria otro engaño monumental, recuerdo al duo Milli Vanilli allá por los años ochenta, se hicieron superfamosos y hasta ganaron un premio Grammy. Poco después nos enteramos que ninguno de sus miembros cantaba en las canciones, que en las grabaciones de los discos ponían otros las voces y ellos se limitaban a hacer playback en las actuaciones. Hoy día también funciona el marketing para aupar a artistas de la música, y algunos si no fuera por el autotune veríamos que cantar, lo que se dice cantar, cantan poco.
Engaños en el mundo del arte ha habido muchísimos, recuerdo un holandés que falsificaba los cuadros de Vermeer con tanta destreza que engañó muchos críticos de arte. Lo mejor fue que un nazi, de los de la segunda guerra mundial, que era un apasionado del arte también fue engañado. Y no fue Hitler, que curiosamente también amaba el arte, ese engañó al pueblo alemán en su delirio de depurar una raza aria superior y de conquistar Europa. Y son también muy conocidas las falsificaciones, que colaron como auténticos, de cuadros de Picasso, Chagall o Matisse, entre otros muchos pintores, también a los impresionistas falsificó, se calculan unas mil obras, y el artífice de los engaños fue un pintor húngaro Elmyr de Hory, quizás el más famoso de todos los falsificadores. Hoy día se falsifica arte, por supuesto, y usan métodos muy sofisticados ya que las nuevas tecnologías le ayudan.
Cuántas y cuántas mentiras se habrán producido a la largo de la historia para lograr engañarnos. También se me vienen a la mente los engaños o timos como el de la estampita, donde terminas pensando que muy bien hecho por querer aprovecharse de un desvalido. Hoy los timos llegan por llamadas de teléfono, correos electrónicos falsos, por chat como el wasap o por notificaciones al móvil, algunos simulando ser de entidades que conoces terminan haciéndose con las contraseñas de tu banco, por ejemplo. Así que mucho cuidado.
Me vienen también a la mente los engaños religiosos. Aquellas apariciones de una Virgen sanadora no muy lejos de aquí, donde algunos se lucraron a costa de la creencia de otros muchos, a veces bajo la desesperación de una enfermedad incurable. Recuerdo cómo los periodistas de una televisión desenmascararon el burdo engaño, aquello fue patético.
Hoy no toca hablar de los engaños y forma de bulos periodísticos, esos que se han instalado para desgracia de mentes bisoñas, tiernas y en proceso de formación, y donde tras ellos se camuflan gentes de la extrema derecha, incluso de la derecha. Ya sabemos que hasta los jueces abren causas basándose en ellos. Muy triste.
Y mientras acabo de escribir he desayunado y he pensado que hasta en lo más sencillo y cotidiano nos engañan. He cogido un blíster de jamón york y con el tema de las finas lonchas he sentido que pretenden que veamos que hay mucha cantidad, cuando lo cierto es que luego necesitas tres finas lonchas para que de verdad te comas lo que equivale a una de las de siempre. Y encima se te rompen con tanta fineza. ¡Qué deprimente! Y lo del precio x’99 es que me saca de quicio…
Así que termino harto de engaños habidos y por haber, la condición humana tiene la mentira por bandera y la enarbola sin pudor ante los que la miran con resignación.
Pd- no olvidemos que Ucrania sigue en guerra por culpa de la Rusia invasora, así como Gaza, Irán o el Líbano siguen bajo el genocidio de Isarael, auspiciado por Estados Unidos.







