No se dejen engañar por el título, no voy a hablar de Sabina ni de su mítica canción, a pesar de que mi admiración por el cantautor de Úbeda es muy grande.
Pero no, hace unos días se cumplieron, como el que no quiere la cosa, los primeros diecinueve días de la guerra que los tarados Trump y Netanyahu decidieron iniciar contra Irán. Una guerra ilegal (si es que se puede decir que alguna guerra es legal) y fuera de cualquier tratado internacional. Una guerra que todos sabemos que se ejecuta por el vil metal, en este caso disfrazado de petróleo iraní. Una guerra que se superpone al genocidio de Israel contra el pueblo palestino en Gaza. Una guerra que puede suponer mucho más de lo que ahora mismo estamos notando, entre otras cosas, en nuestros bolsillos. Muchos ya hablan de que es una tercera guerra mundial, pero a mi criterio no hemos llegado a eso… por ahora.
Triste ver el panorama de la guerra, las televisiones y las redes nos lo muestran como si tal cosa, y nosotros cada vez más indolentes ante esas tragedias humanas. Tras tantos días ya confundimos lo que vi hoy con lo que vi anteayer, y luego lo confundiré con lo que veré tres días después, porque los misiles y los drones asesinos van a pasar a ser parte de nuestra vida diaria y empezamos a sentirnos conformistas, resignados porque es lo que hay, y todo se hace cotidiano.
Y entre la gente no se habla de la guerra, se habla de sus consecuencias y de cada caso en particular. O sea, lo que esta atrocidad le repercute a cada bolsillo. Volvemos a mostrar que lo que más nos gusta es mirarnos el ombligo y no nos importa lo demás. Y entonces es cuando despotricamos, antes no, y las muertes que llevan causadas los ejércitos de Trump y de Netanyahu, y también sus propios muertos por la respuesta de Irán, resultan como que no van con nosotros.
El gobierno de España está a la cabeza de la oposición a estas guerras desde el principio, fue el que claramente se desmarcó de la mirada bélica de los israelíes y de los norteamericanos, lo que le costó duras críticas de la derecha y ultraderecha española. Sin embargo, ahora son ya muchos los países que se han sumado al no a la guerra, mientras que por desgracia nuestros políticos derechistas siguen en su misma postura.
Los precios de algunos productos ya han subido por el efecto de la guerra, algunos pueden hacer bastante daño a algunos sectores vitales de nuestra economía, como los procedentes del petróleo, y no han tardado en pedir medidas que compensen ese daño. Poco ha tardado el gobierno en tomarlas, como ya lo hizo hace unos años en otra etapa de crisis, oye, y la derecha sigue criticando. Pero vamos a ver, si apoyan la guerra y a los que la han provocado, y eso ha causado un duro golpe para los bolsillos de los españoles, creo yo que ellos alguna culpa tendrán también en las consecuencias, y me parece descabellado que encima critiquen a quien pretende aliviar la situación.
Malditas las guerras y los canallas que las hacen, cita redonda de Julio Anguita que suscribo cien por cien. Y añadiría, malditos sean también los canallas que las apoyan. No descubro nada si digo que todas las guerras tienen un componente económico brutal, que están detrás de ellas grandes entes multimillonarios que controlan parte del mundo, Ni tampoco si digo que esos entes podrían chocar si proceden de bloques económicos diferentes y entonces el conflicto bélico sería impredecible. Y menos si digo que nosotros somos peleles en sus manos.
En fin, mientras se hace esperar la Semana Santa y lo que parece importar es el tiempo que va a hacer para que salgan las procesiones. Ojalá todo salga bien, pero no porque no llueva agua, sino porque en nuestro cachito de cielo no veamos cómo van y vienen los misiles y los drones asesinos. Y sería maravilloso que en ningún cielo del planeta se volvieran a ver, pero la condición humana lo impedirá.
Me quedo con Sabina, y lo niego todo…
pd- Hablando de guerras parece que se olvida la de Ucrania, pero no, sigue vigente...







