Cuando llega septiembre, aunque este mes está realmente recién estrenado, tenemos muchos la sensación de que el verano esta casi finalizado en cierta manera.
Será porque los periodos vacacionales para la mayoría de los trabajadores llegan a su fin, un tiempo de descanso, donde se han planificado viajes, se han improvisado horas de sueño o descanso, se han alterado bio-ritmos, horarios, del discurrir habitual de las casas o se han diseñado tareas ilimitadas atrasadas para abordar en este tiempo, para después ejecutarse o no, en esas jornadas ociosas, muy calurosas, antes de volver a la rutina diaria...
Será porque los anunciantes se empeñan en ponernos los escaparates de ropa otoñal e invernal, aunque nada más lejos de vestirnos con dichas prendas, porque aún vivimos días calurosos...
Será porque el personal comienza usar las guarderías y en breve se inician los colegios, los institutos y hasta las universidades...
Será porque se han acabado para muchos los baños o las piscinas, las noches se alargan un poquito más cada día, robándome minutos de luz al sol, igualándolos, refrescando el ambiente nocturno, trayendo alguna tormenta...
Será porque las ferias o fiestas patronales han llegado a nuestros pueblos o están próximas, o las estamos celebrando ya y con ellas se marca un antes o un después en el callejeo veraniego...
Será porque ahora se habla, se escucha y se comenta, dándole una proporción descomunal al síndrome posvacacional, “dicen que, caracterizado por cansancio y malestar, aunque no sea una enfermedad, nos afecta, dicen”. Nuestro cuerpo y mente reaccionan ante la necesidad de adaptación, como es regresar a la vida cotidiana...
Será por la propuesta que de vez en cuando nos asalta de iniciar algo nuevo, mejorar nuestros hábitos saludables, equilibrar cuerpo y mente, reorganizar horarios, aumentar la constancia para hacer algo que nos cuesta, que deseamos o tenemos pendiente y que podría reducir nuestro estrés diario...
Será porque el nuevo curso político es más de lo mismo, ya que los políticos que nos dirigen y gobiernan nos abruman, con tantos frentes paralizados o sin resolver o tantos casos corruptos, con tantas causas abiertas pendientes de su paso por la justicia...
Será por nuestra indiferencia o falta de compromiso ante las injusticias de todo tipo, las guerras vivas que obviamos, que ignoramos, la aceptación de las decisiones de líderes que juegan con nuestros derechos, nuestra economía, con las noticias sesgadas o falsas que nos llegan o como nos llegan por las redes sociales, junto con el sentimiento de lejanía hacia determinados asuntos, países y su particular situación prolongada en el tiempo, provoca que terminemos normalizando o alejándolas de nosotros ...
Será porque siempre hay que saber o sentir que estamos vivos, que tenemos motivos diversos que nos hacen movernos en nuestra vida, con nuevas metas, que son la clave para aprovechar o disfrutar del tiempo vivido, porque este siempre corre, vuela, dejando su marca, su recuerdo, su huella en nosotros y con seguridad no se detendrá, pasará...







