Opiniones

"El Periódico digital para el sur de Córdoba"

Balances

Según la RAE (Real academia de la lengua española). La palabra balance tiene varios significados: Movimiento de un cuerpo. Análisis del activo y el pasivo para determinar el estado económico de una empresa o entidad. Vacilación, inseguridad. Valoración en un momento concreto de un proceso o situación.

Balance, este título me asalta como tantas veces escuchando la radio. En esta ocasión era fin de semana, domingo por la mañana, mientras atendía tareas de casa y planeaba la logística del hogar: lavar ropa, planchar las prendas secas, limpieza del piso y hacer varias comidas, todo ello sin tocar la mochila del trabajo, con sus papeles pendientes, el lote completo.

Comentaba Juan José Millás en la radio como le había ido la semana. Y esa en concreto había sido de balances tras un incidente menor como era: que su ordenador personal portátil, ese que nunca apagaba, ese aparato electrónico que su informático revisaba periódicamente incluso en la distancia, se había quedado en negro. Tras encenderlo y

apagarlo varias veces, no daba señales de vida y con ello se agolparon los miedos, los agobios, los sudores, los pensamientos negros por los documentos perdidos, borradores de libros escritos, con sus posibles maquetados, fotografías, artículos y accesos directos más habituales como los del banco, ... ¡Todo perdido, en el limbo cibernético!... Tras un rato de desesperación y desconcierto contacta con el informático de turno y este le dice

accediendo a las tripas del ordenador de manera online, que su equipo no está muerto, sólo estaba realizando actualizaciones y dada su edad, varios años de vida, no necesariamente demasiados, su memoria y mecanismos no permitían completar el proceso de actualización del sistema, para volver a la operatividad. Finalmente regreso a la vida y Juan José Millas persona previsora tras el susto informático, decidió mantener su ordenador acompañándolo de otro portátil nuevo, tl vez el último por obligación, más que por puro placer acaparador de la novedad.

Una anécdota que a todos nos pasa de vez en cuando, por la dependencia que tenemos de aparatejos varios como son: el coche, el teléfono móvil, el ordenador, la tablet, la lavadora, la televisión de pago con sus opciones de series, etc.

Me detengo en la palabra balance. En su acepción de valoración. En ese difícil equilibrio entre lo que queremos, podemos y deseamos. Materialmente son muchas las cosas físicas que deseamos e incluso renovamos con cierta facilidad y nos desprendemos de ellas aún teniendo una vida útil, las cambiamos por otras más nuevas, más potentes o versátiles, relegándolas a un cajón, o un cuarto trastero, en el mejor de los casos al mercado de segunda mano, tal vez donándolo o regalándolo en el mejor de los casos o depositándolo en el punto limpio sí tenemos cierta conciencia recicladora.

Y en esa lista de comprar, acaparar o cambiar, me asalta una expresión que usamos en casa: es realmente necesario eso que quieres, es realmente urgente o útil lo que planteas que necesitas, es fruto de un capricho, del quiero, del deseo porque puedo permitírmelo más o menos, sin tener la seguridad de sí será la última en mis necesidades materiales saciadas más inmediatas, una más en la lista vital o no lo será, sino un balance más.